En ríos claros y manantiales de montaña, especialmente en zonas puras, se dice que vive la Náiade. Una mujer hermosa, con cabello como corrientes de agua y piel brillante, que protege las fuentes limpias. Si alguien contamina el río, ella aparece. Y castiga.
Esta leyenda, de influencia griega pero adaptada al Chile rural, no es solo miedo. Es una forma de enseñar a cuidar el agua.